XVI Encuentro de la Unión de Enfermos Misioneros de México


Ante la presencia de casi 700 hermanos misioneros, con la mirada puesta en el enfermo y bajo el amparo de María Reina de las Misiones, Dios nos ha regalado la dicha de compartir este encuentro en donde la Alegría y el Fervor fueron una constante en cada uno de los que hemos participado de este grandioso encuentro de misioneros.
El pueblo mexicano ha dado una vez más muestras de su fidelidad y compromiso para con los que sufren, respondiendo al llamado de la Iglesia local y Universal, al dar de su tiempo y de su vida para participar de este encuentro de formación, rico desde todo punto por donde se lo quiera analizar.
Los temas fueron minuciosamente seleccionados, alternando con tiempos de animación y esparcimiento, logrando de este modo que el corazón de cada participante reboce de alegría, al compartir la riqueza que cada persona posee cuando comparte el carisma con otro hermano.

Nuestro país se hizo presente, por un lado con su conferencia sobre la vivencia y experiencia de los enfermos frente al dolor, ofreciendo una visión no sólo misionera sino matizada con un perfil profesional y ético, que es propio de la persona humana. Por el otro, en el intercambio de experiencias misioneras, que aunque proveniente de distintas culturas y costumbre, manifiestan tener como faro a nuestros hermanos que sufren, por medio de la guía y el camino trazado por la acción específica y comprometida de las Obras Misionales Pontificios Episcopales, en este caso de la República Mexicana.

Nos han abierto las puertas de su país y nos han dejado entrar en su corazón, en el interior de cada miembro de la UEM que con gran cariño y cordialidad han dejado traslucir su genuina vocación, al acercarse con sus preguntas e inquietudes sobre la acción específica que llevamos adelante en la Argentina.
No sólo nos han llenado de regalos materiales, como gesto de gratitud y orgullo nacional entregándonos de este modo una parte de su ser, sino que además con su entusiasmo y alegría han dejado traslucir la intención de contagiar sus vivencias, compartiendo además, su música y sus danzas, tan preciadas por nosotros.
Todo esto ha sido posible gracias a la visión global e integradora que brota de la acción que viene ejerciendo la Dirección de las Obras Misionales Pontificias de la Argentina, ya que no caben dudas sobre la capacidad de gestión y la iniciativa que caracteriza al Padre Osvaldo Leone. Y gracias a su relación fraterna con los Directores Nacionales de todo el mundo, ha dado lugar a que todas estas vivencias se hayan hecho realidad. Su par en México, el Padre Guillermo Morales Martinez, para todos el padre “Memo”, ha puesto de manifiesto una vez más su don de servicio y entrega desinteresada, su amor por las misiones y los laicos comprometidos. Al recibirnos como invitados a estas Jornadas Nacionales ha propiciado un gesto que no se puede ignorar, otorgándole con su calidez de pastor un lugar de privilegio a las Obras Misionales de Argentina.

Dios bendiga a este Servicio tan rico que ofrece la Iglesia, a fin de que continúe creciendo como hasta ahora en nuestra querida patria, como lo viene demostrando en estos tiempos; y que María guarde e ilumine a nuestros pastores, presbíteros y religiosos para que sigan animando y alentando constantemente nuestro caminar para cumplir con la tarea evangelizadora que nos han encomendado.
Unidos siempre en oración por nuestros hermanos enfermos y ancianos, para que se multipliquen esos misioneros tan particulares junto a los animadores que trabajamos de nuestra amada Iglesia.

Dr. Fabián Romano
Coordinador Nacional de la UEAM - Argentina




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