10 de noviembre: Jornada nacional del enfermo

En este día llevamos adelante la jornada de oración por los enfermos y a la vez vamos acompañando a aquellos que sufren dolor en el cuerpo o en el alma.
Tenemos un lema que nos hace reflexionar en esta jornada: “Ve tú, y haz lo mismo”. Es el pedido del Padre del cielo, que es ir a aliviar como Él lo hizo.
El dolor, el sufrimiento, están encuadrados dentro del misterio de Dios. Precisamente algo misterioso es algo que no tiene respuesta para la mente del hombre. Solo Dios sabe y conoce el porqué de las cosas.
Está el dolor físico: el desgaste de los años, un mal quizás arrastrado de hace mucho tiempo o mal curado; también una deformación de algún miembro, causas que nos hacen sentir débiles e impotentes. Nos preguntamos que hacer, y no encontramos respuesta más que la resignación.

Pero ésta resignación tiene que ser sana y santa. Sé que Dios está detrás de este misterioso dolor. Y el enfermo va descubriendo, con la gracia del Espíritu, que tiene una misión. Y la misión es ofrenda. Y en verdad ofrecer la enfermedad es dar a Dios lo poco que tengo de fuerza para la salvación de la humanidad. Con esta mirada de fe, se puede encontrar sentido a seguir viviendo.
Está el dolor espiritual: una pena o angustia, sumado a la vejez que avanza, es motivo de “enfermedad”. También sentimos que hace decaer las fuerzas. Y aquí entra en juego la labor del misionero que vive esta circunstancia: mirar la vida con ojos de misericordia, dando gracias a Jesús por asociarme a su sufrimiento, poder estar en la cruz con Él, y sentirme amado y acariciado por tan grande don.
Tarea grandiosa la del enfermo. Tarea fantástica la de los hermanos que cuidan de ellos. Tanto el que da como el que recibe, descubrir la fuerza de la misión a la que todos estamos llamados. “Ve tú, y haz lo mismo”.

P. Dante De Sanzzi

@ompargentina

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