Comentario a la intención misionera del Papa para el mes de marzo.



En este mes que comenzamos a transitar, el Sumo Pontífice nos invita a ofrecer la oración “para que los jóvenes reciban la invitación del Señor a consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio”.
El Papa Francisco encuentra como necesidad y urgencia consagrar la vida para la misión. Anunciar la Buena Noticia es tarea propia del que se consagra a Dios, tanto en la vida religiosa como en la vida laical.

Y que mejor que esperar la fuerza de la juventud para que el mensaje llegue a todos los rincones de la tierra.
Decimos que la misión es tarea de todos. Hoy la Iglesia no puede prescindir de este servicio. La gente alejada, sin conocimiento, con una fe “flaca”, necesita del amor de Dios. ¿ Pero cómo llegar a los demás si no hay quien les predique? Por eso, el Señor llama y sigue llamando para esta labor evangelizadora.

En su tiempo, Dios le habló a Jeremías, un joven transformado en profeta. Isaías, también joven, se ofreció a Dios para ser enviado. En el Nuevo Testamento Jesús le ofreció ser misionero al joven rico; pero aquí la propuesta no tuvo eco. Por eso, la necesidad de orar para que “el dueño del campo envíe más obreros para la cosecha”.

La mies, el campo, es grande. La Iglesia es inmensa. Los lugares a evangelizar son todos. Apuntamos a la fuerza de la juventud. Recemos para encontrar corazones generosos que digan que sí al llamado y tansmitan, como Pablo, lo que ellos mismos recibieron ( 1 Cor 3 ).
Que en este mes significativo por el comienzo de la cuaresma encuentre evangelizadores capaces de transmitir la Buena Noticia de un Dios presente en medio de su pueblo. Así sea.

                                                     P. Dante De Sanzzi

@ompargentina

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