8 de noviembre. Día nacional del Enfermo.

Celebramos en este día, la Jornada nacional del Enfermo. Utilizamos este año el lema: “ponele el corazón, ama a los enfermos”.
La vida nos pide poner el corazón en todos los emprendimientos. Ahora volquemos la mirada sobre los que sufren. La enfermedad, el dolor, es un misterio escondido desde siempre, desde la creación.
El hombre, imagen de Dios, no puede estar al margen del sufrimiento y la enfermedad; el mismo Jesús padeció, murió y resucitó por toda la humanidad.
El enfermo, el sufriente, se asocia a la pasión de Cristo. Sus achaques o su vejez no son en vano. Se encuentra con una misión: ofrecer los dolores por el mundo entero, dolido y enfermo por el pecado y el azote de las guerras, la violencia, el hambre, la desigualdad.



Postrado en el lecho de dolor, la oración rompe el cielo. Dios no es una piedra, es el Padre misericordioso que escucha, acompaña y alivia.
A los que gozan de buena salud, tomar como una gracia este tiempo de fortaleza, con humildad; al que le toca sufrir, mantenerse con calma y serenidad. Son dos posturas que manifiestan nuestra fe.

Desde la Unión de Enfermos y Ancianos misioneros, en nuestras Obras Misionales Pontificias, llamamos e invitamos a ser misioneros del Padre. Y a hacer también del convaleciente, un evangelizador activo.
Pongamos el corazón en atender, visitar y amar a los enfermos. Jesús pasaba, tocaba y sanaba al que tenía fe. Visitemos y sanemos desde el corazón.

P. Dante De Sanzzi
@ompargentina

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